Sobre mí
Especialista de inteligencia artificial con perspectiva feminista. En FeminismIA examino los sesgos, la regulación y el impacto social de la IA, ya que una tecnología justa requiere voces diversas en su diseño y su gobernanza.
Creo que la IA puede mejorar vidas, pero no de forma automática. Requiere regulación con perspectiva de género, diversidad en los equipos que la crean, y ciudadanía crítica que sepa exigir el cumplimiento de sus derechos con el uso de la tecnología. En FeminismIA trabajo para que ese debate sea más informado, más justo y más plural.
Apuesto por la construcción desde la igualdad como un proceso continuo que impulse iniciativas transformadoras. Me gusta crear en comunidad, y creo en el diálogo con aquellas personas que no piensan lo mismo que yo.
¿Conectamos?

FeminismIA analiza la intersección entre feminismo e inteligencia artificial desde una perspectiva crítica, ética y de derechos. La IA no es neutral. Refleja las decisiones de quienes la crean, los datos con los que aprende y los intereses de quienes la financian. Entender eso es el primer paso para exigir que sea más justa.
¿Trabajas en regulación, política pública o empresa y quieres entender el impacto de la IA desde una perspectiva de género?
¿Te interesa el EU AI Act y cómo puede convertirse en una herramienta real para la equidad social?
¿Quieres análisis riguroso sobre sesgos algorítmicos, diversidad en IA y derechos digitales desde una perspectiva feminista?
Un futuro creado por todos/as para todos/as
FeminismIA es un espacio de análisis, debate y conocimiento sobre inteligencia artificial desde una perspectiva feminista e interseccional. Un punto de encuentro para profesionales, investigadoras, instituciones y ciudadanía que cree que una IA más justa es posible y necesaria.
FeminismIA apoya y colabora en la investigación, detección y denuncia de los sesgos en la IA, de forma activa y crítica. Los sesgos algorítmicos no son errores técnicos, son el reflejo de estructuras de poder que ya existen en la sociedad.
FeminismIA aplica los principios del feminismo interseccional para conseguir una IA verdaderamente social, ética e inclusiva. Género, etnia, clase y orientación sexual definen nuestras experiencias y también definen cómo los algoritmos nos tratan. Para que la IA reduzca desigualdades en lugar de ampliarlas, estas perspectivas deben estar presentes desde el diseño hasta la regulación.
La IA es un reflejo de quien la crea. Los sesgos en la IA no los generan los algoritmos, lo hacen las personas. Por eso las mujeres tenemos que participar de forma activa en la producción de IA. Solo así superaremos las normas sociales discriminatorias y eliminaremos los sesgos de género, etnia, clase y orientación sexual.
Apostar por la diversidad es la única manera de que la IA se convierta en una herramienta para construir un mundo más inclusivo.